Comida para bebés: una industria inmensa

Existe una gran variedad de productos alimenticios infantiles
La alimentación de los bebés durante sus primeros años de vida es muy importante, pues puede ser decisiva para su salud, de la misma forma, que para su aprendizaje y sus habilidades sociales y comunicativas. Es decir, para que los bebés tengan un óptimo desarrollo fÃsico, psÃquico y social, hemos de prestar especial atención a las cosas que les damos de comer. Además, una buena alimentación evitará que contraigan enfermedades, fortaleciendo sus sistemas de defensa. Sin duda, la temprana infancia es la mejor etapa para adquirir buenos hábitos nutricionales, ya que, en gran parte, lo que te guste de pequeño te seguirá gustando de mayor.
Entre los productos que hemos de controlar y que los bebés pueden consumir se encuentran los siguientes: la leche materna y la leche de inicio serán el principal sustento alimenticio del bebé hasta el cuarto mes de vida. Entonces, podremos incluir otros como la leche de continuación, los cereales sin gluten o los zumos de fruta. Cuando tu bebé haya cumplido cuatro meses, entonces podremos darle papillas de fruta y verdura. Al mes siguiente, incorporaremos las papillas de carne. Las papillas de pescado no deberán darse hasta el noveno mes, cuando también podremos incluir en la dieta yemas de huevo. Como puedes ver, existe una gran variedad de productos que podemos dar a los bebé durante su primer año de vida.
Este campo de la alimentación ha sido explorado por numerosas empresas especializadas en nutrición. Entre ellas podemos destacar las siguientes: Nutribén, Hero, Nestlé, Puleva, Sanutri, Ordesa o Heinz. Gracias a la labor de un equipo de ingenierÃa alimenticia, estas compañÃas han sacado una gran variedad de productos que hacen que la dieta de los bebés no tenga nada que envidiar a la del resto de personas. La verdad es que, a medida que me documentaba sobre el tema, pensaba que se habÃa avanzado mucho en este sentido: cuando yo era bebé no existÃan tantos tipos de productos diferentes. Entre éstos destacan las diferentes clases de leche (de inicio, de continuación, de crecimiento, de soja, sin lactosa, hidrolizada, etc.), las distintas papillas (con gluten, sin gluten, con miel, lÃquidas, con copos de trigo, con trozos de fruta, con cacao y galletas marÃa, etc.), los diferentes potitos (de carne, de verdura, de pescado, de frutas, etc.), los distintos zumos (de uva y zanahoria, de manzana, de uva, naranja y pero, etc.).
Sin embargo, las papillas también las podemos hacer nosotros mismos en casa. Si te falta imaginación, en Internet hay cientos de recetas para bebés: papillas de fruta, puré de carne con verduras, papillas nutritivas, etc. A pesar de la gran variedad de tarritos y papillas que se pueden comprar o preparar, parece ser que éstas no son la mejor opción para alimentar a un bebé. Al menos esto afirma Gill Rapley, subdirectora de la Iniciativa para los Bebés de UNICEF en Gran Bretaña, que aboga por introducir alimentos sólidos en edades más tempranas para asà evitar problemas de malnutrición. Y es que, según apunta, las papillas reducen la capacidad de masticar de los bebés y no permiten controlar exactamente los alimentos que se les están dando.
Foto: diluvi en Flickr
